Netflix confirmó un acuerdo histórico para adquirir los estudios de cine y televisión de Warner Bros. Discovery y su negocio de streaming, en una operación valorada en unos 72.000 millones de dólares en efectivo y acciones, que asciende a 82.700 millones contando la deuda. El trato, anunciado por ambas compañías, coloca bajo el paraguas de la plataforma roja franquicias tan potentes como Harry Potter, DC Comics, Juego de tronos y Friends, y llega tras una dura puja frente a rivales como Paramount Skydance y Comcast.
En el lado cinematográfico, Netflix promete mantener los estrenos de Warner en salas y no convertir al estudio en una simple fábrica de películas directas a streaming, un mensaje dirigido a calmar a las cadenas de cine que temen perder a uno de los últimos grandes proveedores de superproducciones. Aun así, asociaciones de exhibidores y algunos exejecutivos de Hollywood ya han calificado la fusión como una amenaza para la competencia, y los reguladores de Estados Unidos y Europa anticipan un examen antimonopolio muy duro antes de permitir que se cierre la compra.
Pero el verdadero terremoto para el público gamer puede venir del lado de los videojuegos. Warner Bros. Games es uno de los pocos brazos de gaming de un gran estudio que ha logrado éxitos masivos. El ejemplo más claro es Hogwarts Legacy, el RPG ambientado en el universo de Harry Potter, que superó los 22 millones de copias vendidas solo en 2023, generó más de 1.000 millones de dólares y se convirtió en el juego más vendido del año a nivel mundial, por delante incluso de The Legend of Zelda: Tears of the Kingdom.
A ese catálogo se suman sagas clave como Mortal Kombat, los títulos de Batman: Arkham, los juegos de El Señor de los Anillos o los proyectos recientes ligados a Juego de tronos. Warner ya había anunciado que su estrategia pasaba por concentrarse precisamente en esas franquicias tras una dura reestructuración interna de su división de videojuegos, que incluyó el cierre de varios estudios y la cancelación de proyectos, entre ellos el juego de Wonder Woman.
La operación encaja con los planes de Netflix de crecer más allá de las series y películas. La compañía lleva años construyendo su propio ecosistema de gaming para móviles: ofrece acceso incluido en la suscripción a más de 80 juegos exclusivos, sin anuncios ni compras integradas, y ha confirmado que trabaja en alrededor de 80 títulos nuevos, con la intención de lanzar al menos uno al mes. En ese catálogo ya aparecen versiones para móvil de éxitos como Hades o la trilogía Grand Theft Auto III – The Definitive Edition.
Si los reguladores dan luz verde, Netflix pasaría a controlar tanto una enorme biblioteca de licencias cinematográficas como un departamento de videojuegos acostumbrado a trabajar con marcas globales. Eso abre la puerta a nuevas sinergias: desde spin-offs móviles de sagas como Hogwarts Legacy o Mortal Kombat integrados en la app de Netflix, hasta experiencias interactivas que mezclen serie y juego en torno a universos como DC o Juego de tronos. Por ahora son solo posibilidades, pero el incentivo es claro: Warner ya ha dejado caer que, tras el éxito de Hogwarts Legacy, planea más títulos del mundo mágico para los próximos años, incluida una secuela del RPG.
En cualquier caso, nada cambiará de un día para otro para quienes ya juegan a Hogwarts Legacy, Mortal Kombat o los títulos de DC y LEGO: el acuerdo todavía debe superar el escrutinio de las autoridades y no se espera que se cierre hasta después de que Warner complete la escisión de su negocio de canales de televisión, prevista para el tercer trimestre de 2026. A partir de ahí, será cuando los jugadores empiecen a notar, para bien o para mal, cómo se juega realmente esta partida entre Netflix y Warner en el terreno de los videojuegos.

